Una prenda de talle real, bien cuidada, te acompaña temporadas. La mayoría de los desastres —el suéter que encogió, la remera que quedó deforme, el negro que se puso gris— se evitan con cuatro costumbres simples. Acá van.
Leé la etiqueta (una sola vez alcanza)
La etiqueta interna te dice temperatura, si va al secarropas y si se plancha. No hace falta memorizarla: leela la primera vez que estrenás la prenda y ya sabés cómo tratarla siempre.
Lavado: frío y del revés
- Agua fría (hasta 30°). Cuida el color y evita que las prendas encojan. El agua caliente es la principal causa de deformación.
- Dala vuelta antes de lavar. Protege el estampado, el color y la cara "linda" de la tela del roce del tambor.
- Separá por color y no cargues el lavarropas hasta el tope: la ropa necesita moverse para lavarse bien y sufre menos.
- Cerrá cierres y broches, y prendé los botones de camisas: enganchan y estiran otras prendas.
Secado: el enemigo es el calor
El secarropas a alta temperatura es lo que más encoge y desgasta. Siempre que puedas, secá al aire:
- Prendas pesadas (suéteres, buzos) mejor acostadas en horizontal, no colgadas: colgadas se estiran y pierden forma.
- Evitá el sol directo fuerte sobre los colores intensos y el negro, que los apaga.
Guardado: colgar o doblar según la prenda
- Colgá camisas, blusas, vestidos y sastrería para que no se arruguen.
- Doblá los tejidos de punto (suéteres, buzos): colgados se deforman en los hombros.
- Dejá aire entre las prendas en el placard; apretadas se marcan y arrugan.
Bonus: pelotitas y arrugas
- Las pelotitas (pilling) se sacan con una máquina quitapelusas o una maquinita de afeitar descartable pasada con suavidad.
- Para las arrugas sin ganas de planchar: colgá la prenda en el baño mientras te duchás; el vapor las relaja.
Con estos cuidados, tus prendas se ven nuevas mucho más tiempo. ¿Buscás sumar algo al placard? Mirá las novedades en el catálogo o escribinos por WhatsApp.
